Siria: Vista general
La atractiva República Árabe Siria se encuentra ubicada en el Oriente Medio, al este del Mar Mediterráneo y limita con Turquía, Jordania, Israel, Iraq y Líbano. Este país nos ofrece docenas de sitios históricos, la que se supone que es la ciudad habitada más antigua, el teatro romano mejor conservado y algunos de los más imponentes castillos de cruzados. Además de esto, es uno de los destinos turísticos más seguros, a pesar de la fama que se le ha hecho como sponsor del terrorismo y su gente es amable y hospitalaria.
Clima
El mejor momento del año para visitar Siria es durante la primavera (marzo-mayo), cuando el clima es templado y las flores silvestres se muestran en todo su esplendor. Las lluvias de invierno ya habrán limpiado el aire brumoso y acrecentado los ríos, por lo que los molinos de agua de Hama estarán proveyendo de agua fresca y limpia a la ciudad.
Otoño (septiembre-noviembre) es la segunda mejor opción, ya que es un punto medio entre el excesivo calor del verano y el invierno.
Si la visita es durante el verano (junio-agosto) es imprescindible usar sombrero y pantalla solar y tomar mucha agua, especialmente en lugares como Palmira y el noreste del país. Las zonas costeras, como Lattiaka pueden ser muy húmedas, mientras que las regiones del interior son muy calientes y secas. El invierno también puede ser un poco desagradable para disfrutar de los paisajes, además es importante recordar que los hoteles más económicos no tienen calefacción.
Algunas recomendaciones
Cualquier extranjero que quiera visitar Siria necesita una visa, que se puede conseguir en los consulados sirios de cada país. Si es que no hay ningún consulado sirio en su país, es recomendable intentar solicitarla en algún otro país de camino a Siria, ya que, por más que, en teoría, se la podría adquirir al llegar al aeropuerto, esto no siempre es viable.
Si bien es mejor evitar cualquier manifestación o reunión política, Siria no es el país terrorista que pintan los medios norteamericanos, sino uno muy seguro, en el que se puede pasear por casi cualquier lado durante el día o la noche, lleno de gente amable y hospitalaria.
En cuestiones de salud es bueno vacunarse contra la polio, el tétanos, el tifus y las hepatitis A y B antes de viajar, además de, una vez en el país, tomar precauciones contra la malaria, la difteria, la diarrea y la lehismaniasis.
Es importante tener en cuenta que para viajar durante las vacaciones escolares o el mes del Ramadáan hay que hacer las reservas con anticipación.
A dónde ir
Aleppo es la segunda ciudad más grande del país y ha sido un centro de comercio desde tiempos de los romanos. Gracias a sus fascinantes museos, “khans” (caravansarays) y su ciudadela es un lugar ideal para pasar unos días.
Damasco, la capital del país es una de las ciudades continuamente habitadas más antiguas del mundo, tal vez por estar ubicada en el verde oasis Ghouta y muy cercana a la ruta de la seda. Tres lugares imperdibles en una visita a esta ciudad son el Museo Nacional, la Mezquita Umayyad y el Palacio Azem.
Hama es una tranquila ciudad ubicada entre Aleppo y Damasco, además de uno de los destinos más atractivos en Siria y un muy buen lugar para explorar ruinas. Gran parte del encanto de esta ciudad proviene del río Orontes, que la atraviesa, y de los árboles, jardines y antiguos molinos de agua que adornan sus márgenes.
Festivales
Como es de esperar, las dos celebraciones más importantes de Siria están estrechamente relacionadas con el islamismo. Una de ellas es el Ramadaan, que cambia de fecha cada año, pero que se celebra durante el noveno mes del calendario islámico. Durante este mes la gente ayuna desde que amanece hasta que se pierde el sol para cumplir con el cuarto de los pilares del islamismo, el Sawm (ayuno). Durante el día y, a medida que va avanzando el mes, la gente puede volverse un tanto irritable por el hambre, muchos de los cafés y restaurantes cierran durante el día y varias oficinas y comercios modifican sus horarios de atención. Fuera de estas irregularidades, el mes del Ramdaan es un buen momento para visitar el país y entrar en contacto con su religión. Este ayuno culmina en un gran banquete, Eid al-Fitr, en el que la gente reza unida, visita a sus amigos, se hace regalos y se atiborran de comida. La otra celebración importante es el banquete de Eid al-Adha, que marca el tiempo del Hajj, cuando los musulmanes hacen su peregrinaje a La Meca.


