Italia: Vista general
Italia o la República Italiana se divide entre el continente y el agua. Por un lado, la Península Itálica limita, en el norte, con los Alpes, que la unen con Francia, Suiza, Austria y Eslovenia. En sus otros puntos cardinales, sus costas se funden con los mares: Tirreno, al oeste, Jónico, al sur y Adriático, al este. Por otra parte, y un poco más lejos de estas playas, donde las aguas del Tirreno se hermanan con las del Mediterráneo, el territorio italiano continúa, convertido en dos islas: Sicilia y Cerdeña.
Al ser uno de los países que conforman la Unión Europea (UE), la moneda utilizada es el Euro y el idioma oficial es el italiano, aunque todavía se conservan los diferentes dialectos de cada región histórica, surgidos antes de la unificación de la República, en 1681.
¡Cómo no ver...!
Cuna de uno de los Imperios más grandes de la Historia y de una de las civilizaciones más increíbles, es imposible no pensar que se necesitaría toda una vida solo para comenzar a conocer los dos mundos que habitan el suelo de Italia, un mundo pasado, lleno de misterios, núcleo del Renacimiento y, por lo tanto, de un nuevo hombre, y un mundo presente, resultado y guardián de aquel pasado, cuna de nuevos esplendores.
Es en Roma, la capital italiana, donde podemos ver las mayores maravillas que nos legó el Imperio Romano. Algunas de ellas son: la Básilica de San Pedro, la más grande del mundo, los Museos Vaticanos, el Castel Sant’Angelo, los Foros Imperiales, el Coliseo, el Circo Máximo, las Catacumbas y las Termas de Caracala.
La Ciudad del Vaticano que, si bien está emplazada en Roma, tiene un gobierno propio, la Santa Sede, regido por el Papa y diferentes miembros de la Iglesia Católica. Podría decirse que esta es la capital de la Iglesia Católica.
Venecia, envuelta por una atmósfera de misterios y pasiones, oculta tras las máscaras de grandiosos carnavales y mecida, literalmente, por las aguas en las que se sumergen sus cimientos, nos ofrece la Basílica y la Plaza de San Marcos, una regatta de góndolas que se realiza el primer domingo de septiembre, sus nostálgicos canales, el carnaval (que es celebrado entre el 9 y el 20 de febrero), Murano, la isla de los hermosos vidrios y Burano, la isla de los delicados encajes.
En la Toscana, una de las más verdes y hermosas regiones de Italia, poblada de castillos y viñedos, no podemos pasar por alto Florencia, capital de la región y la cuna del Renacimiento. Allí podremos pasearnos por los corredores y salones de la Galería de los Ufizzi, ver Il Duomo y visitar Siena, una ciudad cercana en la que se corre el Palio de Siena, carrera de caballos alrededor de la Piazza del Campo, durante el 2 de julio y el 16 de agosto.
En Nápoles podremos disfrutar de las playas del Golfo y, ya que estamos cerca, visitar el Monte Vesubio y los silenciosos vestigios de las ciudades de Pomopeya y Herculano, arrasadas por la furia del volcán.
Milán, famosa por sus desfiles y sus importantes marcas y diseñadores de moda, centro económico de Italia y una de las ciudades más ricas de toda la UE.
Sicilia, la isla más importante en cuanto a tamaño y ubicación estratégica del Mediterráneo, fue el escenario de importantes momentos históricos y el hogar de la cosa nostra, inspirando famosas novelas y películas.
Cerdeña, aunque ofrece diferentes opciones turísticas, esta isla es principalmente famosa por sus playas paradisíacas y las costas de Esmeralda y Gennargentu.
Clima
El sur de la península se caracteriza por sus veranos muy calurosos e inviernos fríos. En el norte, las fuertes tormentas son frecuentes en verano y los inviernos son muy fríos, lo que resulta en que esta zona sea ideal para esquiar. La mejor época del año para visitar Italia es entre agosto y octubre, siempre teniendo en cuenta si es que vamos al norte o al sur.


