Israel: Vista general
El legendario Estado de Israel, país asiático localizado en la ribera mediterránea sudeste, es parte de la región del Oriente Próximo. Sus fronteras están compartidas con Jordania y Siria al este, con Egipto al sudoeste y con el Líbano al norte. Además de esto, su costa sur, en el Golfo de Aqaba, está bañada por las aguas del Mar Rojo, mientras que las olas del Mediterráneo lavan las playas occidentales. Israel es uno de los destinos históricos y religiosos por excelencia, donde el pasado y el presente conviven mezclándose entre el bullicio y la agitación de sus calles.
Clima
El clima israelí es típicamente mediterráneo, caracterizado por veranos largos, secos y calurosos a los que le siguen inviernos cortos, pero húmedos y templados. Entre noviembre y febrero son comunes las tormentas y durante el período más crudo del invierno son comunes las nevadas en el interior del país o en las zonas de mayor altitud. Este clima permite que a lo largo de todo el año se pueda disfrutar de una visita a algún lugar del país. Más que el clima resultan factores a tener en cuenta a la hora de planear el viaje las vacaciones y los feriados judíos, ya que los precios son mucho más elevados que en la temporada baja y el alojamiento es escaso.
Información importante
Para algunos países el único requisito de entrada es un pasaporte vigente, otros, deben tramitar un visado. Los viajeros a los que no se les pide visados son los nacionales de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, la UE y Uruguay. Generalmente el máximo de estadía permitido son 3 meses, aunque es probable que quienes vengan por tierra de Egipto y Jordania solo tengan permitido permanecer un mes. Además del pasaporte y la visa, todos los viajeros deben presentar comprobantes del pasaje de vuelta y de fondos suficientes para cubrir los gastos de la estadía. Es importante tener en cuenta que al llegar el visitante recibe un duplicado (que deberá conservar) del permiso de entrada. Se recomienda pedir que el sellado sea en este permiso de entrada y no en el pasaporte, ya que la mayoría de los países árabes prohíben la entrada a quienes han estado en Israel.
La moneda oficial es el nuevo shequel, al que pueden convertirse las divisas extranjeras en bancos, hoteles y pequeñas oficinas ubicadas en las calles principales. Los cajeros automáticos, conectados a sistemas norteamericanos, abundan en el país. Las principales tarjetas de crédito son ampliamente recibidas; los cheques de viajero son también de uso extendido, aunque sus comisiones son más elevadas.
Se acostumbra a dejar propina de acuerdo al servicio recibido a menos que en la factura se incluya un extra.
En lo que respecta a salud, no hay serios riesgos para quien esté planeando un viaje a Israel, aunque entre agosto-noviembre es necesario protegerse contra los insectos, especialmente los mosquitos (que transmiten el virus del Nilo Occidental). En Gaza y otras ciudades se han reportado casos de gripe aviar y, si bien la posibilidad de que los viajeros se contagien es muy reducida, se recomienda comer calientes y bien cocidos los platos que contengan aves y huevos. Las instalaciones médicas son de muy buen nivel, pero la atención puede ser muy costosa, por lo que es esencial contratar un seguro médico de amplia cobertura para el viaje.
Por cuestiones de seguridad los viajeros deben mantenerse continuamente alertas y al tanto de la situación del país. El riesgo de ataques terroristas es alto y quienes visitan la región, especialmente la ciudad de Jerusalén deben extremar las precauciones y evitar los lugares más susceptibles a ser blancos de esos ataques como clubes nocturnos, transportes públicos mercados y bares. Muchas de las áreas públicas más concurridas han sido objetivo de bombarderos suicidas, causando cientos de muertos y heridos a lo largo de los años. Se recomienda averiguar en las embajadas locales acerca de la situación y las recomendaciones de seguridad. En lo posible se debe evitar viajar a Cisjordania y la Franja de Gaza, ya que los ataques y secuestros de extranjeros son moneda corriente. La tensión entre Israel y Palestina ha resultado en ataques y conflictos armados continuos, por lo tanto no es una buena idea viajar a 5 km o menos de la frontera entre ambos países.
Las costumbres religiosas israelíes son varias y de gran importancia para los habitantes del país, por lo que deben ser respetadas por los visitantes. Las conductas indecentes no son toleradas y quienes no respeten esto serán severamente arrestados o multados. Está prohibido fotografiar instalaciones y personal policial y militar y los turistas deben ser discretos para tomar fotografías de los lugares y personas Judías Ortodoxas. Se recomienda llevar identificación personal oficial en todo momento.
A dónde ir
En las calles de la sagrada Jerusalén conviven los ciudadanos actuales y los fantasmas de cientos de personajes históricos y religiosos. La urbe está distribuida en tres zonas: la antigua ciudad amurallada, la ciudad nueva (Jerusalén Oeste) y la zona oriental, mayormente árabe. Como punto de partida para conocer la ciudad se puede seguir la línea de las murallas de la ciudad que datan del siglo XVI. En la pendiente de la colina se encuentra la muralla occidental, que pertenece al Segundo Templo mandado a construir el rey Herodes y muy popular entre el pueblo judío. No se puede pasar por Jerusalén sin haber visitado la Iglesia del Santo Sepulcro, construida en el lugar donde se cree que se produjeron la crucifixión, muerte y resurrección, a la que se puede llegar rehaciendo el camino por el que Jesús cargó su Cruz, la vía Dolorosa. Otro punto de interés es la Explanada de las Mezquitas (Haram El Shariff para los musulmanes y Monte del Templo para los Judíos) construida dominando la ciudad en el lugar donde Dios ordenó a Abraham sacrificar a su hijo y desde donde Mahoma ascendió a los cielos. En el punto más elevado del monte se encuentran el Museo Islámico y las mezquitas Al Aqsa y la de la Cúpula de la Roca. Otras buenas opciones son disfrutar de un café o pasear por los centros comerciales de Jerusalén Oeste o visitar el barrio palestino de Jerusalén Este, el Monte de los Olivos y el monumento en memoria del holocausto, Yad Vashem. Quienes quieran disfrutar de una comida rica, tradicional y económica deben ir a los locales de falafel en Jerusalén Este, al otro lado de las murallas; al mercado Mahane Yehuda, ubicado al oeste de la zona antigua, o a los barrios comerciales de la ciudad nueva.
Galilea, tierra bíblica de los milagros de Jesús, es un lugar exuberantemente verde, de hermosos bosque y fértiles valles. Algunos de los lugares que no pueden pasarse por alto en una visita son Nazaret, donde Jesús pasó sus primeros años y donde se puede visitar la basílica de la Anunciación y otras iglesias. En la ribera oeste del lago Kinnereth se encuentra Tiberíades, un muy buen punto desde el que uno puede moverse cómodamente hacia otros destinos, además de curar dolencias físicas en las fuentes termales, visitar las tumbas de sabios legendarios y conocer Bet She’an, el mayor yacimiento arqueológico del país.
Belén, cuna del Mesías cristiano, es una parada obligatoria no sólo para quienes viajan con motivos religioso, sino también para aquellos que quieren ponerse en contacto con la historia del país. La ciudad fue construida alrededor de la plaza del Pesebre, que se puede tomar como punto de partida acalla los diferentes puntos de interés; entre los que se destaca especialmente la Iglesia de la Natividad, edificada en el lugar en el que se presume que nació el Mesías y una de las más antiguas del mundo. Además se puede visitar la tumba de Raquel, santuario venerable para judíos, musulmanes y cristianos; y la capilla de la Gruta de la Leche.
Flotar en el Mar Muerto es una de las actividades sin las que un viaje a Israel no estaría completo. Además de la curiosidad que supone la densidad de sus aguas, tienen un mayor porcentaje de oxígeno que otros mares y abundan en vigorizantes minerales. Una vez que uno se haya cansado de flotar se puede visitar el oasis de Ein Gedi, uno de los más atractivos del país, repleto de cascadas, estanques y manantiales que hacen posible la vida de una variada flora y fauna. Otra posibilidad es ir a la sobrecogedora fortaleza de Mesada, ubicada en la cima de una planicie y considerada el bastión final de los “celotas”, rebeldes judíos que se levantaron contra el Imperio Romano, suicidándose masivamente para no ser capturados.
Tel Aviv-Jaffa, de un siglo de edad, es el centro financiero y uno de los principales de entretenimientos del país. Si bien la ciudad está habitada por pocos oriundos, no es un mal lugar para entrar en contacto con la comida y la arquitectura típicas, especialmente en el barrio yemenita, las poblaciones color salmón de la costa o los bares de vodka ubicados en la calle Allenby. Algunos de los lugares de interés que ofrece la ciudad son los mercados, las playas, unas de las mejores del Oriente Medio, y los museos de Arte de Tel-Aviv y de la Diáspora.
Festivales
Los orígenes de las celebraciones israelíes son profundamente religiosos y durante ellas el país entero se paraliza y no es posible viajar entre ciudades. Todas las semanas, desde el ocaso del viernes al del sábado se celebra el sabbat, durante el que no está permitido ningún trabajo.
Entre febrero y marzo tiene lugar el Purim, en el que con banquetes, borracheras en la sinagogas e intercambio de regalos, se conmemora el día en el que Mardoqueo y Esther liberaron al pueblo judío Persia.
La fiesta de Pascua, en abril, recuerda el éxodo liberador de los judíos que siguieron a Moisés desde Egipito hacia la Tierra Prometida. Durante una semana se come solamente “matza”, un pan sin levadura.
Octubre es el tiempo del ayuno de Yom Kippur, la celebración más importante del calendario judío. Esta celebración consta de 25 horas de abstinencia y ayuno casi totales, además de oraciones, confesión y contemplación para purificar el alma y el cuerpo.
Además de las festividades y fechas del calendario religioso judío, se contempla también en Israel el mes de ayuno musulmán, el Ramadán, durante el que no se come ni bebe desde la salida hasta la puesta del sol y que culmina con el banquete, las oraciones, reuniones y regalos del Eid al-Fitr.


